En la antigüedad la opinión publica se remitía simplemente al dialogo que establecían los notables, es decir, sólo aquellos que no dependían económicamente de magna era, opinar y dialogar sobre las cuestiones de la polis, ya que sólo eran aptos para trabajos manuales. Consecuentemente imperaba la marginalidad en el espacio publico y no existía el diálogo sobre asuntos públicos.
En la Antigüedad, Aristóteles definía la opinión pública como “la opinión de los ciudadanos”, Cicerón como “el apoyo del pueblo”, Demóstenes como “la voz pública de la patria”, Heródoto como “la opinión popular” y Tito Livio como “la opinión unánime”. En el siglo XVI para Maquiavelo era “la imagen que los súbditos tienen del príncipe”. Y en el siglo XVIII Hume la consideraba como “una fuerza política que sostiene o derriba los gobiernos”.
Platón y Aristóteles desarrollaron desde la filosofía y con una perspectiva muy distinta a la de los liberales el concepto de opinión pública (doxa).
Platón desde su mentalidad elitista ya ristocratica de la sociedad distingue el plano del conocimiento, la vía de opinión (doxa) de la vía de la ciencia (epsiteme) como formas de acceder a la verdad y a la perfección humana.
En la antigüedad no todos tenían la voz de la opinión por lo mismo de que la sociedad era muy elitista y solo los de muy alto mando podían opinar y decir lo que ellos querían decir, sin importar lo que la gente dijera que era la del pueblo.
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